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Riesgo y vulnerabilidad: puntos de convergencia en la producción brasileña sobre juventudes

Introducción

Los estudios sobre juventudes han tomado impulso en la Psicología en las últimas décadas y han convergido con perspectivas presentadas en áreas relacionadas de las Ciencias Humanas y Sociales, en particular, por tratarse de un tema interdisciplinario. Entre los autores nacionales, las discusiones giran en torno a la necesidad de tratar la juventud de manera plural, especialmente considerando la realidad amplia y la diversidad cultural de un país de dimensiones continentales como Brasil. Sin embargo, es común la vinculación del tema juventud con categorías como vulnerabilidad y riesgo, que expresan el direccionamiento de las decisiones sobre el sesgo teórico-metodológico y sobre el público que protagoniza esos estudios.

En una recopilación de las producciones de artículos científicos en la base de datos del Portal CAPES, de 2000 a 2015, a partir de los criterios de inclusión y exclusión, se seleccionaron 17 artículos usando el descriptor conjugado “juventud y vulnerabilidad” y 26 artículos, utilizando “juventud y riesgo”. En esas publicaciones, no se incluyeron libros, tesis y disertaciones, lo que haría esos números más expresivos. Esta prevalencia en la combinación de dichos temas revela la mirada más sensible del investigador a segmentos de la población joven sometida a condiciones de vida socialmente vulnerables, al mismo tiempo que plantea una alerta en cuanto a la posibilidad de una tendencia a la naturalización de una asociación directa entre juventud, riesgo y vulnerabilidad, aunque se hable de juventudes (en plural) y se tenga claridad sobre la diversidad de los contextos culturales en que viven los jóvenes pobres del país.

Esta asociación entre juventud y riesgo no es reciente. Abramo (1997) ya señalaba que, aun habiendo un llamamiento social a la valorización de la juventud, los jóvenes eran vistos, a lo largo de las décadas de 1950 a 1990, como parte esencial de los problemas sociales, siendo resaltadas con mayor frecuencia características como rebeldía, peligrosidad y tendencia a la contravención. Damasceno (2001) y Peralva (2007) también alertan sobre las consideraciones de parte de los teóricos en Sociología, que perciben a la juventud como un segmento social caracterizado por las conductas desviadas de un patrón normativo.

Es interesante verificar que, en la construcción de las políticas públicas dirigidas a la juventud en Brasil, en el Projeto Agente Jovem, Projovem, Programa Nacional para o Primeiro Emprego – PNPE y otros (Brasil, 2006), prevalecen como beneficiarios los jóvenes en situación de desventaja social y las acciones tienen subyacente la intención de control social de ese segmento, lo que refleja la idea general de asociación entre juventud pobre y prácticas desviadas. Tal predominancia todavía presente contribuye a la comprensión de la actualidad del uso de las categorías de riesgo y vulnerabilidad en los discursos académicos acerca de la juventud, pero no es suficiente para indicar convergencias, límites y consecuencias de esa utilización.

Consideramos importante la profundización conceptual, incluso con la preocupación de observar atentamente los efectos de lenguaje producidos por el uso banalizado de terminologías genéricas. En ese sentido, buscamos, con este artículo, levantar algunos puntos de convergencia y de distanciamiento entre las categorías “riesgo” y “vulnerabilidad” en los estudios sobre juventudes, no admitiendo como natural esa relación, sino buscando problematizarla, comprendiendo su movimiento histórico. Para ello, hicimos una recopilación bibliográfica de artículos con el fin de sostener una discusión conceptual sobre la categoría juventud en relación con las categorías vulnerabilidad y riesgo y sus efectos sobre las investigaciones y prácticas psicológicas y sociales.

Apuntes sobre los conceptos de juventud

Los enfoques más recientes acerca de la juventud, con los que coincidimos, critican las ideas tradicionales que, a partir de una visión universalizante y desarrollista, atribuyen características comunes a los individuos en las diferentes etapas de la vida. Por el contrario, comprendemos estos términos como construcciones concebidas en función de los parámetros culturales de inserción de los individuos, compartiendo las discusiones que acentúan la pluralidad de vivencias posibles de las personas en cualquier rango de edad, no siendo diferente para los identificados como jóvenes. Además, como hay diferentes formas de considerar a los jóvenes, también hay diferentes maneras de ellos afirmarse como sujetos, incluso en razón de las distintas organizaciones sociales de referencia con las que conviven e interactúan (Castro; Abramovay, 2005).

Si consideramos los documentos legales sobre adolescencia y juventud, vemos que, incluso, estos no presentan definiciones unificadas sobre la época de la vida definida por esos términos. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (Organización Mundial de la Salud, 2016), adolescente es el individuo que tiene entre 10 y 19 años, mientras que para el Estatuto da Criança e do Adolescente – ECA (Brasil, 1990) los adolescentes tienen entre 12 y 18 años, el mismo grupo de edad adoptado por el Fondo de las Naciones Unidas. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE, 1999), no especifica la adolescencia, pero sitúa la juventud entre los 15 y los 24 años de edad, y el Estatuto da Juventude (Brasil, 2013), hace más extensa esa franja, de 15 a 29 años. De la misma forma, en términos conceptuales se vuelve difícil lograr un significado unívoco sobre quienes son los jóvenes y lo que representa la juventud. Para construir un sentido de juventud que contemple no sólo una mirada biológica, sino también social, histórica, política y cultural (Silva; Ojeda, 2014), se hace necesario también una actitud política que así la conciba.

Silva y Ojeda (2014) comentan que las divisiones entre las edades son arbitrarias y varían en las diversas sociedades, además de constituir objeto de disputa, intereses y manipulaciones. Las diferencias entre las juventudes se presentan también por las diversas condiciones de vida y de interacciones establecidas. Así, la adolescencia y la juventud son construcciones culturales producidas en las prácticas sociales en tiempos históricos determinados, manifestándose de formas diferentes y ni siquiera existiendo como conceptos en algunas culturas. Sin embargo, si se ven a partir de supuestos desarrollistas, acabamos por crear comportamientos prefijados y territorios específicos y limitados para el joven, estableciendo una identidad que lo aprisiona.

En la búsqueda del no aprisionamiento, autoras como Coimbra, Bocco y Nascimento (2005) subvierten el concepto de la adolescencia, escogiendo el concepto de juventud, nacido de la sociología, por no estar sometido completamente a la homogenización capitalista como el término adolescencia. Una década más tarde, tras la promulgación del Estatuto da Juventude (Brasil, 2013) y acompañando la historia de nuestra sociedad, Nascimento y Coimbra (2015) retoman sus ideas y reafirman que el camino de la multiplicidad y de la diferencia pasa por el continuo cuestionamiento de los valores, indicando la necesidad de transvaloración del concepto de juventud, entendido como ya capturado y naturalizado. Subvertir o transvalorar la noción de adolescencia y juventud es una acción política importante en este momento histórico, en que hay tanta insistencia en individualizar e internalizar los problemas sociales, y patologizar y penalizar dichas desviaciones de las normas impuestas.

Adoptando como fundamento la perspectiva de la Teoría Histórico-Cultural, consideramos la construcción sociocultural de los significados, entendiendo que los mismos son absolutamente fluidos y objeto de reconstrucción. Nuestro supuesto es que el joven no lo es “por naturaleza”. Como individuo social está ahí, con sus características, que se interpretan en las relaciones. Con base en las significaciones sociales, los jóvenes tienen referentes para la construcción de su identidad y los elementos para constituirse subjetivamente.

Recurriendo a las discusiones más actuales, el enfoque del análisis toma un nuevo rumbo y pasa a incluir en el debate la relación de los jóvenes con las otras generaciones. Es decir, la mirada sobre las diferentes etapas de la vida adquiere otra perspectiva al ser percibidas en confrontación unas con otras, en los embates entre jóvenes y viejos, como propone Castro (2006, p. 250) y añade:

Al problematizar los cambios del individuo a lo largo del recorrido biográfico podemos iluminar su dinamismo volviéndose hacia los valores y las formas de actuar que contingencian cada época; hacia cómo se dibujan los embates entre lo que es conocido y legitimado y los eventos que despuntan aún sin traducción y sin inteligibilidad.

Así, también la noción de desarrollo en Psicología puede superar la linealidad del tiempo del crecimiento biológico individual, para enfocar tales cuestiones en el sentido de la “sucesión de generaciones” (Castro, 2006) y del diálogo entre generaciones. Es decir, el desarrollo puede ser estudiado desde la perspectiva de las relaciones, del enfrentamiento de crisis (Vygotsky, 1996), que se presentan en la confrontación alteritaria y constitutiva de la construcción subjetiva; que se realiza en el cotidiano encuentro entre niños, jóvenes, adultos y viejos presentes en todas las culturas, pero diversos y particulares en cada una de ellas. Este diseño se extiende y aporta una mejor comprensión de la importancia de la utilización del término juventudes (en plural) pues, aunque no sea suficiente per se para superar la tendencia homogeneizadora, marca la búsqueda de la comprensión de sus diferentes formas de ser, pensar y actuar, poniendo en cuestión la naturalización de una asociación directa entre las tres categorías: juventud, vulnerabilidad y riesgo, en este texto.

Daniele Jesus Negreiros danielejn@gmail.com

Máster en Psicología por la Universidade Federal do Ceará (UFC), Brasil, Especialista en Salud del Adulto Mayor por la Universidade Estadual do Ceará (UECE), Brasil, con licenciatura en Psicología por la Universidade de Fortaleza (UNIFOR), Brasil. Miembro del Comité Cearense para la Prevención de Homicidios en la Adolescencia vinculado a la Asamblea Legislativa del Estado de Ceará.

Isadora Dias Gomes  isadoradg@gmail.com

Máster en Psicología por la Universidade Federal do Ceará (UFC), Brasil, y doctoranda en Psicología por la misma institución. Graduada en Psicología por la Universidade Federal de Pernambuco (UFPE), Brasil. Docente del Centro Universitario DeVry – UNIFANOR, Ceará, Brasil.

Veriana de Fátima Rodrigues Colaço verianac@gmail.com

Doctora en Educación por la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Brasil, con posdoctorado en Psicología por la Universidad de Barcelona, España. Máster en Educación por la Universidade Federal do Ceará, Brasil. Profesora Titular del Departamento de Psicología de la Universidade Federal do Ceará, Brasil.

Verônica Moraes Ximenes vemorais@yahoo.com.br

Profesora Titular del Departamento de Psicología de la Universidade Federal do Ceará y del Programa de Postgrado en Psicología de la Universidade Federal do Ceará. Doctora en Psicología por la Universidad de Barcelona con Postdoctorado en Psicología por la Universidade Federal do Rio Grande do Sul.